YouTube no te hará millonario.

La capacidad de redactar nuestras ideas con precisión es una que se va a cotizar cada vez más a la alza. Esto es contraintuitivo si ves a la generación que quiere aprender todo con videos paso a paso. Pero no los observes tanto a ellos sino a los que hoy toman las decisiones que importan: todos leen como enfermos. Una encuesta informal entre las personas que conozco que tienen a su cargo decenas, centenas o miles de personas me informa que su método preferido para adquirir nociones sobre nuevos temas es leyendo artículos y/o libros complementándolo con escuchar podcasts (por aquello del bendito tráfico en las grandes ciudades). Ya no pregunté a estas personas cómo desean que aprendan sus hijos —potenciales jugadores importantes en la toma de decisiones del futuro. Voy a extrapolar lo que yo he decidido: que aquello que he probado y que me ha servido mis hijos lo tengan de forma automática instalado en su buffet de oportunidades. Si de forma «natural» van a ver a Youtube (o su futuro equivalente) como una fuente de aprendizaje, bueno, empujarlos a que destaquen metiendo lo más profundo de su conciencia en un denso tratado o en un largo ensayo donde todo el mundo prefiere una narrativa visual entretenida. Cuando forzamos a la mente (a que lea a profundidad) obtenemos consideraciones inéditas. Cuando la entretenemos (queriendo aprender todo solamente con videos), llegamos a las mismas conclusiones superficiales que todos . El segundo paso después de enseñarlos a que lean es dirigirlos a ser el tipo de persona que toma nota de lo que su entorno arroja como interesante, que suele ser casi todo si le ponemos la lente correcta. El internet nos premia a quienes exponemos ideas de forma constante. Y ese premio consiste en nuevas amistades, invitaciones a eventos, propuestas de negocios y la poderosa conexión con una audiencia que se vuelve cada vez más leal. Pero no podemos ser prolíficos si no cumplimos dos condiciones al mismo tiempo: leer y tomar notas como enfermos. Esto último lo saben los grandes comediantes. Todo el tiempo están anotando las cosas que les resultan curiosas/sorprendentes y que con un ligero e ingenioso giro las pueden volver carcajadas. El resumen de todo esto es que accedas y hagas a tu descendencia acceder también a ese estado de mente al que dice Andrés Neuman que sólo llegamos cuando estamos leyendo y/o cuando estamos escribiendo. Piensa que cada nota que comiences a poner hoy es un abono a tu propiedad intelectual y que pocas cosas tienen enorme potencial de escalar tanto como el contenido digital. Y entre más y de mejor calidad sea, bueno, el mundo es tuyo.

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