Universidad oculta.

Cuando estudias un posgrado con una beca, recibes dinero mensualmente a cambio de poner tu tiempo y atención de forma total en tu proyecto de investigación el cual puede (o no) dar resultados a la institución. Si te preguntan a qué te dedicas, la respuesta suele ser «estudio un posgrado en (tal especialidad)» y listo, todo el mundo queda contento porque tu actividad es clara. Cuando estás en una oficina con un salario mes a mes donde tus servicios son necesarios para que la empresa pueda cumplir su misión, sueles pensar que estás «trabajando». Si alguien te pregunta a qué te dedicas, tu respuesta es «trabajo en (tal compañía)». Lo que quiero compartir contigo hoy tiene que ver con la lente que aplicamos a las cosas que hacemos. Alguien dictaminó que un posgrado es «estudiar» y que hacer cosas en una oficina es «trabajar» y por alguna extraña razón decidimos como sociedad no retar esto y pensar que las dos son actividades diferentes. Yo creo que no. Si comienzas a ver ese posgrado como un trabajo en el cual tienes un ingreso, responsabilidades y jefes, bueno, pues es eso, un trabajo. Si comienzas a ver tu trabajo como un lugar donde tienes experiencias, gente de la que puedes aprender y procesos cada vez más complejos que podrías dominar un día con más práctica, bueno, entenderás que en realidad sigues estudiando, que esto de ser parte de una organización es prácticamente una universidad oculta. Uno de mis mantras personales es que cada persona que ingresa a una de mis empresas tiene que salir/egresar siendo al menos diez veces más genial, más capaz, más proactiva, más inteligente. Esto lo mido en términos de la facilidad con la que pueden saltar a otra empresa más grande, ganar un mucho mejor salario o lanzar su emprendimiento. Esto no se logra sin fricción. Si abordamos nuestro empleo como un lugar a donde vamos a aprender de todo un poco para construir las siguientes etapas estratégicas de nuestra vida, el asunto se vuelve altamente interesante. El error es querer que la empresa nos pague todo: los cursos, los eventos, los coaches. Las empresas son lugares fantásticos que te pueden dar mucho pero que no te pueden dar todo. Piensa en tu familia que te ha dado ropa, techo, comida y educación. Cuando somos inmaduros le exigimos que también nos dé nuestra felicidad y no, eso nos corresponde a nosotros. Piensa en la universidad que nos da ideas, una red, un espacio seguro para experimentar, accesos especiales y aparte queremos que nos convierta en grandes emprendedores. No, eso nos toca a nosotros. Si tú quieres que el lugar donde laboras mágicamente haga de ti una Persona de Alto Desempeño, estás enfocando pobremente el asunto. Debes de aprender, moverte, tener fricción, proponer, equivocarte, reiniciar, moverte diferente y así hasta que tu escena allí se haya agotado y sea tiempo de irte a otra universidad oculta o fundar la tuya. Entiende y haz que tus (futuros) alumnos-colaboradores entiendan el juego.

One thought on “Universidad oculta.

  1. Recuerdo cuando salieron los primeros celulares, los compañeros de trabajo te decían que no tenían porque utilizar su celular en labores de la empresa. Y ahora ya es una necesidad de contar con un celular que nos dé acceso a la comunicación dentro y fuera de la empresa, inclusive que nos dé acceso a la app de la organización.

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