Telegramas desde Hong Kong /02

Tomo como todo un honor que en cada esquina me insistan que debo votar por alguno de las decenas de candidatos a consejos distritales. Casi me formo en alguna fila. Es un momento difícil en Hong Kong. Para ser una urbe catalogada entre las primeras diez power cities del mundo hay muy pocos automóviles y personas en las calles. Me explican que dadas las manifestaciones y protestas de los últimos meses, el servicio de transporte ha sido afectado y la gente tiene miedo de quedarse varada en algún extremo de la isla sin posibilidad de retorno inmediato a casa. Tiene sentido. Me dirijo a Victoria Peak vía Peak Road pasando por The Peak Pre-School y terminando en Peak Tower junto a la Peak Galleria. Vistas impresionantes desde el punto más alto de la isla. Hay un restaurante de Gordon Ramsey pero decido dejarlo para el día que venga con mi esposa y mientras eso ocurre me meto a Kala Toast y ordeno un espectacular sandwich maridado con una Tsingtao. Me encuentro a un joven Einstein en cera ultrarrealista y nos tomamos una selfie. Camino bastante por toda la colina hasta que me canso de tomar videos, fotografías y ver gente con la que jamás me volveré a topar y souvenirs que nunca compraré. Llegué aquí en Uber pero salgo en autobús. Casi, casi, casi logro descifrar el sistema de transporte. No me fijo mucho en cuál ruta abordar porque el punto es meterme de lleno de nuevo a la ciudad y desde ahí, entonces sí, hacer labor de detective para encontrar la línea que me lleve a la estación más cercana a mi hotel en Des Voeux Road West. Al bajar del autobús quedo cerca de un gran parque rodeado obviamente de grandes edificios. Decenas o cientos de grupos de chicas contentas bailando. Parece que hay una especie de concurso o evento. Me estreso sin internet intentando determinar ahora a cuál p autobús treparme hasta que decido caminar otro rato. De repente veo la rueda de la fortuna que crucé en mi corrida mañanera y todo se alinea. Camino nuevamente entre los muelles que ya me son familiares y resulta que sí, que la determinación parece favorecer a los audaces. Mi decisión de ruta para salir de Peak Victoria me dejó relativamente cerca de mi barrio así que disfruté un paseo vespertino de regreso a mi habitación. Es domingo. Envío y recibo varios e-mails coordinando mi visita de trabajo a Shenzhen que comienza este lunes. Duermo bien y despierto a las cuatro de la mañana. Redacto este telegrama y me dispongo a entrar a China continental para trabajar en asuntos de VERSE Technology.

¿Qué opinas? Únete a la conversación.