Telegramas desde Coronavirusland /3

Diego ahora construye piñatas con cajas viejas de Mercado Libre y Amazon. Alan especialmente las adora y disfruta pegándoles con cualquier palo que encuentra. Julieta ya pronuncia bien «coronavirus» en español e inglés y sabe que debido a ello no pueden ir a la escuela ni visitar a los abuelitos o a los primos. Fer ahora ahora estudia con MasterChef edición Colombia y nosotros ganamos a la hora de la comida con emplatados muy coquetos. Yo en reuniones virtuales con voluntarios para mi próximo proyecto en línea. Hoy sábado cumplimos tres semanas encerrados y es el primer día en todo este tiempo que los niños nos han permitido levantarnos tarde de la cama. Nintendo versión clásica nos ayuda a pasar el rato al igual que copiar ideas de madera en Pinterest. Atiendo a mis clientes de consultoría y coordino mil y un cosas con colaboradores y socios. En estos días amanezco para interactuar con un diseñador pakistaní y unos desarrolladores afganos que contraté. Los admiro porque responden «sí» todo el tiempo a mis solicitudes como si fuera lo más natural del mundo para ellos lidiar con clientes insoportables como yo que tenemos problemas de control y nos obsesionamos con minucias. Fer nos hizo pedicura a todos y de paso nos pintó las uñas de color rosa, gracias. Mucho calor. Sentimos que rompimos el código de la Matrix cuando descubrimos por fin el nuevo horario del camión de la basura. Tomo lecciones diarias de cualquier cosa en MasterClass y sigo bastante activo en redes sociales. Analizo si continuar o no con el borrador de un largo artículo semi-paranoico que no termino de redactar entre trastes, lloriqueos y una vida curiosamente sin movimiento pero bastante intensa a diario.

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Un comentario en “Telegramas desde Coronavirusland /3

  1. De algún modo me siento agradecida con éste stop obligatorio, o casi obligatorio para quien puede y decide hacerlo. Soy casada desde hace 11 años, sin hijos, por decisión, y a finales del año pasado el camino de nuestro matrimonio se estaba perdiendo, sin embargo a principios de éste año apostamos por encontrar nuevamente nuestro rumbo, ya que hacemos buena mancuerna, solo necesitamos querer hacerla. Hoy al estar 24/7 juntos, nos ha ayudado a querer seguir y estar, a seguir planeando, la rutina se ha modificado bien y los fines de semana la comida está a cargo de mi esposo, así como el desayuno de toda la semana. Gracias por escribir, por recordarnos que todos tenemos cosas importantes qué hacer por nosotros y por los de alrededor, y por permitir que los demás nos compartan, porque estamos dejando que el protagonismo del día no sea solo de una misma persona.

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