Telegramas desde Coronavirusland/02.

Mamá e hijo mayor ya son carpinteros. Construyeron el equivalente a un edificio de departamentos de lujo para los hamsters y un terrario que parece auditorio para que la iguana dé conferencias magnas sobre qué lado masca y así. Le he dado clases de inglés al joven usando episodios de «The Fresh Prince» y le ha encantado el asunto. Ejercicio a diario. Puedo correr diez o cinco kilómetros sin mayor problema en esta etapa de mi vida pero media hora de la clase de zumba que intenté tomar me mató. Maybe next time. Consultoría simultánea a setenta clientes. Es fantástico esto de conectar a tanta gente. Mis lectores me escriben para preguntar cómo capitalizar en esta crisis pero la realidad es que muchos no están listos simplemente porque para aprovechar esta etapa necesitas haber construido algo antes (llámalo marca personal, negocio digital, un túnel de ventas, etcétera). Eso les digo y los animo a que construyan ahora cosas para la siguiente. Los niños aprendiendo a jugar más con los cientos de juguetes que tienen y menos p televisión. Mis socios tomando decisiones rápidas y estratégicas en nuestras empresas. Las crisis no generan carácter, lo revelan. Me encanta lo que ésta está revelando. Construimos mascarillas caseras con hojas del rollo de papel de cocina y ligas. Las usamos cuando algún técnico entra a casa (las cosas todavía se descomponen o necesitan mantenimiento). Lavamos todo a la perfección. Llevamos años comprando la despensa en línea pero es apenas que entendemos la bendición que esto es aunque ahora tardan literalmente una semana en surtirnos. Lavo trastes con mi laptop en YouTube y canciones en modo karaoke. Canto. La cantidad de platos y vasos que se juntan en pocas horas es increíble, parece que alimentamos a un pelotón. Si ajusto la visión, tal vez las cinco personas que somos ya calificamos como un pequeño ejército. Me gusta estar haciendo esto de pie por treinta-cuarenta minutos en la cocina dos o tres veces al día. Uso el tiempo para pensar y planear. Decidí lanzar mi universidad. Escribí al respecto y amigos y lectores me están contactando para levantar la mano. Hago ejercicio con mis tres hijos. Esposa y yo mantenemos la disciplina de la rutina donde dormimos a los tres cochinitos temprano. Eso sí, no nos perdonan la desmañanada diaria. He triplicado la producción de mi contenido diario. Creo que quien no esté acelerando su trabajo digital en estos días está perdiendo la oportunidad dentro de la pandemia. Esto apenas comienza, pero creo que ya estamos listos.

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