Telegramas desde Coronavirusland /01

Mañana sábado cumplimos una semana en cuarentena. El reporte con tres niños (dos, cuatro, trece años), mamá y papá: ya pusimos una canasta de basquetbol. La alberquita es perfecta para que se cansen y tomen una siesta después (bendito Dios). El mayor está aprendiendo a programar videojuegos con cursos que compró en línea y sigue practicando su piano. Arregla también las habitaciones por la mañana. Yo lavo trastes a diario. Mamá ha hecho pasteles con los niños y jardinería también. La iguana es la mascota favorita. La gatita de la casa ha intentado fugarse el par de veces que hemos abierto la puerta a la calle. Yo ejecuté algo radical que luego les contaré. He hecho ejercicio todos los días con mi hijo mayor mientras los otros dos se nos avientan considerando que al hacer flexiones los estamos invitando a una especie de juego nuevo. Hemos encontrado videos de baile para todos. Dormimos temprano. Nos levantamos igual. Tiene que haber una rutina o esto no va a funcionar. Mamá ha cocinado todos los días excepto ayer que nos regalamos cada quien nuestra comida favorita vía Uber Eats. He hecho cuatro transmisiones en vivo a mi audiencia, asistido a media docena de reuniones en Zoom/Hangouts, lanzado una consultoría grupal con más de sesenta clientes y filosofado con amigos en diversas ciudades. No he usado zapatos en seis días y me encanta. Hay mucho calor pero hay más actitud.

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