Sobre la no-ficción.

La forma en que abordamos una actividad determina el resultado que nos va a dar. Al correr —mi actividad más intensa— lo hago con la mentalidad de que es realmente un entrenamiento mental más que físico. ¿Acaso esto es lo que me va a derrotar?, me pregunto en los momentos de cansancio extremo en mi recorrido. Ahora bien, lo que hoy me interesa remarcar contigo aquí va por el lado de la lectura de libros de no-ficción. Cuando ponemos en la misma canasta el hecho de entretenernos con «El Código Da Vinci» y adquirir una perspectiva soberbia con «Sapiens» perdemos en grande. No veas esto de leer con la lente de pobreza donde es un castigo o un hobby. Leer obras de no-ficción de alto nivel es un trabajo y entre más profesional seas al respecto obtendrás más resultados impresionantes y acumulativos. Si tratas algo tan estratégico como leer no-ficción en términos casuales y ocasionales nunca te vas a entender con aquellos que están ejecutando lo trascendental en este mundo. Si ya estás o planeas estar al frente de un negocio y no estás leyendo obras importantes de no-ficción todo el tiempo no estás haciendo bien tu trabajo. No te engañes. Resolver «bien» la operación del día a día te convierte en mero manager prescindible cuando deberías entender que la idea es que hagas eso y aparte aportes visión estratégica superior. Si tu campo de comprensión del mundo está determinado por dos libros estilo «Padre Rico, Padre Pobre» más lo que te encuentras en algún video en YouTube o memes de inspiración en Instagram más conversaciones con los mismos amigos de siempre, no estás siendo un profesional integral ni contigo ni con la compañía detrás de ti. Arriba se lee no-ficción de forma constante. Y se aborda el asunto como un trabajo profesional, no como un hobby ocasional.

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