See the f big picture.

Te quedas en casa para que los hospitales no colapsen. Tu perspectiva individual de «me cuido para no contagiarme» y «estoy bien y todos con los que convivo están bien» te impide ver el panorama general: es probable que seas un portador sin síntomas y estés transportando el virus sin saberlo.

Eso de que sales a pasear y te pones un cubrebocas no sirve. Esto dio excelentes resultados en países disciplinados como Taiwán. Tal vez no lo sabes, pero para que el asunto funcione, TODOS tienen que traerlo puesto. Y éste no es el caso en México. La mascarilla sólo ayuda a que tú no contagies a otros, no evita que otros te contagien a ti.

Entiende que cuando andas en la calle, las suelas de tus zapatos y las llantas de tu auto se contaminan perfectamente del virus que alguien en un escupitajo dejó en el asfalto o en la banqueta. Luego llegas a ese centro comercial, restaurante, oficina o casa y lo esparces por todos lados.

Una persona con diabetes, un viejito, alguien así no se lava bien las manos durante al menos treinta segundos, se toca la cara y la boca sin pensarlo (como siempre lo hacemos) y, ta-da, muere.

Antes de morir, esa persona ocupa una cama de hospital por varios días, ventiladores para respiración y la atención de médicos y enfermeras. Multiplica esto por miles y miles y miles de pacientes graves y nuestro sistema colapsa en todos los sentidos catastróficos que gustes proyectar.

Ahora esa embarazada, esa persona que tenía una operación crítica de otro tipo, ese enfermo que estaba en cama por otra condición, ninguno de ellos reciben atención o recursos porque todo se redirige hacia la crisis en la que TONTAMENTE COOPERASTE porque no querías estar aburrido en casa. Porque Netflix ya te había hartado. Porque, güey, eso no es vida.

Ayer leí que si no estás encerrado con hijos menores de cinco años, no tienes derecho a quejarte. Muy cierto. Cero quejas. Y si los tienes, cero dramas.

Todo esto está ocurriendo a un ritmo exponencial. Tenemos que adaptar la forma en que procesamos las cosas a un modo más rápido para no quedarnos tontamente atrás. Algo es exponencial cuando hace que todos los gobiernos del mundo parezcan adolescentes inmaduros jurando algo un día y vociferando en tono aún más fuerte lo contrario menos de veinticuatro horas después.

Ve esta situación por lo que realmente es: la primera guerra para muchos de nosotros. Y hay muchas personas que quisieran ayudar pero no pueden encerrarse en su hogar por millones de razones válidas diferentes. Lo único que al resto de nosotros nos están pidiendo es quedarnos en casa. No mames. Es un precio ridículo soportar tu aburrimiento a cambio de poder combatir genuinamente este asunto.

Cuando debates a morir con tu círculo porque tú crees que tal equipo de fútbol es mejor que otro no te sientes mal por ser necio. Ni siquiera te das cuenta de lo ridículo que estás siendo. Bien. Ahora sé necio en algo que importa insistiendo en que todos a tu alrededor tomen esto en serio y actúen como pros. ¿Por qué debería darte pena insistir en algo que sí es trascendental?

El mundo ya está de rodillas. Ayúdalo a levantarse quedándote en casa. See the f big picture. Always.

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