Romper una nariz.

Cuando vas decidido a romper una nariz, es muy raro que algo o alguien te estorbe. El mundo y sus personas suelen hacerse a un lado para dejar pasar a la determinación. Ir enfocado hacia un punto no significa que vayas hacia el extremo correcto, pero al menos te asegura llegar más rápido y ajustar si terminaste en una situación no tan conveniente. Este tipo de actitud la puedes ocupar en términos menos violentos y más emprendedores. Para romper una nariz no estudias mucho ni haces planes tan detallados: tienes el objetivo final claro y vas fluyendo sobre la marcha. Imagina en tu andar diario que vas a romper una nariz. No insistas en querer tener todo claro más que lo que importa. Usa esta analogía violenta pero no seas violento. Mejor sé decidido.

¿Qué opinas? Únete a la conversación.