Ritmo vertiginoso.

Sentido de urgencia: eso que te falta cuando notas que estamos a mediados de Febrero y no has avanzado en la mayoría de las cosas que te prometiste con mucha solemnidad para este año. El sentido de urgencia no se conquista con autoregaños estilo «ya no seas flojo, Aaron, ponte a hacer lo que tienes que hacer» ni con pensamiento mágico-optimista estilo «todo se va a alinear pronto». Es con ejecución diaria intensa conquistando pequeños territorios del gran mapa que es tu estrategia profesional y personal. Ejecución diaria intensa. Haz las llamadas que tienes que hacer. Ten las conversaciones difíciles que tienes que tener. Insiste con quien tienes que insistir. Lanza lo que tienes que lanzar. Aprende lo que tienes que aprender. Contrata y despide a quien tienes que contratar y despedir. Niégate a lo que te tienes que negar. Acepta lo que tienes que aceptar. Enfócate en lo que te tienes que enfocar. Abandona lo que tienes que abandonar. Cuando fluyes con esto del sentido de urgencia la gente a tu alrededor va a decir que «andas muy acelerado». No te asustes. Lo que intentan decirte es que ellos no podrían hacer todo eso que tú haces con el ritmo que vertiginoso con el que te mueves. No se trata de vivir la vida con estrés todo el tiempo, claro, pero entiende que con tu actitud hay cosas que a veces estás cuidando y que no debería ser así. Si no quieres incomodidad ni incertidumbre ni frustración en este momento de tu existencia es porque entonces ya tienes lo que deseas. Pero si éste no es el caso, eso de la incomodidad, la incertidumbre y la frustración son las cosas a soportar para pagar el precio de llegar al nivel que te interesa. Son las diez de la mañana de un martes, ¿en qué has avanzado en estas primera horas a un ritmo vertiginoso?

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