Punto de inflexión.

Warren Buffett dice muchas cosas. Una de ellas es que la línea que separa la inversión de la especulación nunca es clara y brillante y otra es que no pone atención a predicciones políticas ni macroeconómicas estilo todo-está-mal-en-el-mundo o ya sabes, el-fin-del-mundo-está-cerca.[1]

Hace un par de semanas me senté en una conferencia magistral de Ludovic Le Moan, director general de Sigfox, la empresa más importante en términos de operación de redes inalámbricas para dispositivos de baja potencia. Para ponerlo en contexto, Sigfox hace a nivel global lo que operadores como ATT nos venden como servicio a nuestro celular sólo que aquí de forma especializada y sobre todo, atendiendo a sus clientes en términos industriales.

Los representantes de empresas tecnológicas que usamos los servicios de Sigfox para nuestras soluciones nos reunimos en Asia para escuchar a Le Moan quien presentó algunas estadísticas de los logros de su compañía. La diapositiva que más me impactó fue la que anunciaba que Sigfox llegaría a dieciséis millones de dispositivos conectados en todo el mundo a finales de 2019[2].

Voy a poner esto en perspectiva.

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WE’RE BACK IN TIME

El centro industrial más grande de la ciudad en la que vivo tiene cinco millones de metros cuadrados de superficie[3] y se llama TenarisTamsa. De acuerdo a un reporte de Ericsson[4], se estima que una fábrica inteligente típica necesita un dispositivo conectado por cada dos metros cuadrados.

En un momento regreso a lo de arriba.

Era el verano del noventa y siete. Recuerdo exactamente mis primeras dos acciones en internet: la Pathfinder había llegado a Marte y Kasparov había perdido contra una computadora. Descargué las fotos que el robot había enviado al servidor de la NASA y copié la notación algebraica del match que cambió la historia del ajedrez. ¿Cómo era mi entorno en esos días? Casi nadie a mi alrededor estaba siendo muy influenciado por la world wide web. Casi nadie era usuario de la red. Internet era un asunto exótico.

En 1995 habían diecisiete millones de usuarios de internet. Hoy somos más de cuatro mil millones de usuarios del asunto.[5] Eso se llama crecimiento exponencial. También lo llaman oportunidad de negocios. Y entre más cerca te ubiques en el extremo inicial del asunto, bueno, más te beneficias del paseo hacia el otro punto.

Justo cuando comencé a usar internet fue el año en que una empresa chiquita y desconocida llamada Google inició operaciones. Imagina si hubiese invertido en ellos. Pinto en mi mente para ese año una hipotética plática al respecto con mi círculo. Me veo recibiendo sonrisas sardónicas por lo «raro» y «riesgoso» de una propuesta en ese estilo. «¿Goo…qué?…pero si ya están Yahoo! y Altavista…».

En 1994, Jeff Bezos trabajaba como analista financiero. Un reporte en su escritorio sobre el crecimiento de internet lo golpeó intelectual y emocionalmente. Escribió su carta de renuncia, empacó y fundó lo que tú y yo hoy conocemos como Amazon. Esto fue una decisión ridícula en ese instante donde no había nada de la infraestructura tecnológica de comercio electrónico que hoy nos resulta obvio de la red y también fue una decisión tonta vista bajo la lupa del momento donde el tipo era vicepresidente de una firma, tenía un excelente salario y se encontraba ya en sus treintas.[6] Al momento de ese determinante reporte, el uso de internet estaba creciendo dos mil trescientos por ciento al año. Cuando algo está moviéndose de una manera tan salvaje como esa o te subes y aprovechas el aventón o te haces un lado y permites el paso.

Algunas personas inteligentes se subieron al tren de hiperalta velocidad. Hoy se llaman Jack Ma, Bill Gates, Larry Page, Elon Musk, Mark Zuckerberg, etcétera.

Pero muchísimas más personas inteligentes se quedaron paralizadas a un lado tratando de afinar su percepción del mundo en ese instante contra las posibilidades del futuro.

Uno siempre puede escoger entre ser inteligente con recursos o no. El truco para ser inteligente con recursos está en saber ajustar nuestra visión de lo que percibimos como lógico en este instante contra los trenes de hiperalta velocidad que están saliendo de la estación con rumbo a un futuro increíble.

En las profundidades abismales del internet bonito y navegable que tú y yo usamos a diario para comprar y entretenernos existe una capa que se conoce como el Industrial Internet of Things (IIoT), que no es otra cosa que una conversación global intensa entre máquinas, líneas de producción y sensores reportando a sistemas —y a algunos humanos— métricas como temperatura, velocidad, ubicación y otras variables.

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EL PRINCIPIO DE LAS COSAS

Haciendo un poco de matemáticas, si combinamos el tema de los metros cuadrados de superficie de TenarisTamsa con el cálculo de densidad de dispositivos IIoT del reporte de Ericsson, tenemos que la fábrica local de tubos tiene potencial para ser una fábrica inteligente con diez millones de dispositivos. Pensemos que esto es una exageración porque un centro industrial no es todo producción. Hay oficinas y estacionamientos. Reduzcamos mi cálculo en un drástico setenta por ciento. Ahora tenemos una estimación conservadora de tres millones de dispositivos para una planta industrial local de tubos.
Acabo de visitar una ciudad cualquiera en China donde lo que sea que existe en mis coordenadas lo tienes que multiplicar por veinte o por cien para tener una equivalencia en su escala. Si acá en Veracruz contamos sólo con una gran empresa para ese potencial de dispositivos conectados, piensa en lo que se necesita hoy en polos industriales poderosos como São Paulo, Detroit u Osaka.

Intento explicarte que cuando el CEO de Sigfox nos dice a sus socios tecnológicos que tiene casi dieciséis millones de dispositivos conectados a su red realmente nos está diciendo muchas cosas:

› Nos está diciendo que Sigfox, la empresa operadora de redes inalámbricas de bajo costo a nivel global, la empresa líder en ventas en este sector, tiene dieciséis millones de dispositivos conectados. Esto significa que los que vienen atrás, las divisiones de IoT de su competencia, vienen realmente muy atrás.

› Dieciséis millones de dispositivos conectados son NADA en el gran esquema de las cosas. Tan sólo cinco plantas de tubos como la que tenemos en mi ciudad tienen el potencial de igualar esa cantidad. Y cinco fábricas inteligentes representan prácticamente nada en el gran esquema de las cosas del planeta.

› Dieciséis millones de dispositivos dentro del IIoT hoy en 2019 significa que estamos en el equivalente de 1995 de la world wide web con diecisiete millones de usuarios en ese entonces. Estamos en el equivalente donde todo apenas va a explotar.

› Le Moan nos está diciendo que esto es realmente, REALMENTE, apenas el principio de las cosas. Que nuevamente vamos a ver otro crecimiento exponencial —a.k.a. great business opportunities— con esta capa del IIoT.

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TIPOS DE APUESTAS

Se requiere una mentalidad empresarial para crear y mantener riqueza transgeneracional. La idea de que con base solamente en nuestro trabajo diario a cambio de dinero vamos a poder «dejar bien» a nuestros descendientes es obsoleta. La fórmula donde entregas tu tiempo y habilidades a cambio de recursos para vivir y ahorrar un poco va cayendo en picada.

Al inicio de este artículo mencioné la línea entre inversión y especulación que dice Buffett que nunca es clara ni brillante. Excepto, querido Warren, que en algunas ocasiones sí lo es.

Especulamos en el inicio de una tecnología. Piensa en blockchain y la década que lleva siendo tendencia pero sin aplicaciones constantes ni sonantes. Puede despegar o puede morir. Piensa en la realidad virtual y las dos décadas que lleva en arduo desarrollo y lo mismo, puede despegar o puede morir. Piensa en el estallido de la burbuja de internet a finales de los noventas y el posterior surgimiento de los gigantes que hoy dominan el escaparate digital.

Las pantallas táctiles, los teléfonos inteligentes, el almacenamiento en la nube, las redes sociales, todas éstas son tecnologías creadas encima del internet bonito al que tú y yo somos adictos. Son capas sobre capas que generan valor al ecosistema y crean industrias y empresas fuertes que, por cierto, ni tus papás, ni tú imaginaban posibles.

Lo que está ocurriendo en el profundo abismo del IIoT es similar: se están cocinando áreas y compañías que no nos resultan ni tan obvias ni tan entendibles por su nivel de especialización y complejidad pero que tienen el potencial de generar riqueza transgeneracional para quienes se suban en el principio de cada una de ellas.

Ser un buen programador en Python es una de las mejores carreras profesionales hoy en día. Piensa en el amigo de tu amigo que trabaja en Facebook.

El siguiente paso es ser co-fundador exitoso de una empresa de alta tecnología. Piensa en los tipos que pululan en Silicon Valley.

Si no estás interesado en ser alguno de las dos de arriba, existe una tercera manera de incrustarte voluntariamente en este mundo exponencial del IIoT: apostar por estos plomeros que están creando pequeñas empresas en el profundo abismo del internet.

Invertir es una manera profesional de llamar a apuestas bien pensadas. La especulación es lo que el amateur hace al entusiasmarse todavía en 2019 por las criptomonedas cuando la riqueza transgeneracional de ese asunto terminó en diciembre 2017. Una forma perfecta de saber que el valor de algo se ha vuelto promedio es cuando todos tus amigos pueden hablar con comodidad del asunto en su reunión típica de fin de semana en el bar.

Tu tía, tus amigos, tus colegas pueden hablar cómodamente de criptomonedas hoy.

Ni tu tía, ni tus amigos, ni tus colegas están hablando del IIoT hoy.

Te invito a que leas «Future of IoT», un reporte de EY —la consultoría mas respetada del mundo[7]. Los autores resaltan la convergencia de varias áreas que hacen posible la próxima explosión de negocios del IIoT:

› los costos de sensores y todo lo relacionado con hardware está disminuyendo drásticas y constantemente.

› el poder de procesamiento computacional sigue y seguirá avanzando mientras que el almacenamiento en la nube sigue y seguirá bajando en costos.

› los gobiernos están promoviendo e invirtiendo fuertemente en iniciativas de ciudades inteligentes y las empresas están haciendo lo mismo en términos de fábricas inteligentes. Se ha pasado de lo conceptual a la implementación.

Sobre este último punto, lo he visto de primera mano. Donde hace apenas tres años o cuatro años atrás proponer elementos de transformación digital a grandes empresas era el equivalente de un viacrucis de negocios, hoy estas compañías nos contactan en VERSE Technology más frecuentemente y toman decisiones de forma ágil.

Si apuestas inteligentemente, el mundo lo llama inversión.

Si no apuestas inteligentemente, el mundo lo llama especulación.

Apostar hoy cuando tienes una empresa como Sigfox presentando orgullosamente que ya tienen dieciséis millones de dispositivos conectados en todo el mundo y el crecimiento proyectado de este rubro es de miles de millones de dispositivos, bueno, es el equivalente a ese sueño-frustración que ya te expliqué donde imagino que invertí en Google a finales de los noventas.

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Entender mejor lo que una línea de producción está haciendo no es cuestión sólo de IIoT. Se requieren otros temas de tecnología igual o más complejos. Velo así: el IIoT hace posible obtener los datos para tomar mejores decisiones, pero todo ese alud debe poder procesarse a un ritmo imposible con la tecnología de hoy y analizarse con algoritmos superiores a los que en este momento el mundo sabe crear. Entran ahí la computación cuántica y la inteligencia artificial.

Una receta perfecta para el fracaso es hacer lo que todos hacen.

Nunca hay oro en donde todos están excavando.

Las oportunidades exponenciales yacen en lo que el mundo considera exótico y raro en este instante.
Si estás pensando en crear riqueza transgeneracional, espero este artículo te sirva como guía de las cosas que la nueva economía va a premiar. Haz caso a Warren con eso que te compartí en el primer párrafo: ignora las predicciones donde el mundo se va a acabar y las noticias donde todo está mal. ¿Quién tiene razón? ¿Los tipos en los medios que viven de espantar a los demás o los tipos que han creado riqueza transgeneracional manteniéndose enfocados y entendiendo el valor de subirse a tendencias explosivas correctas?

Si eres de esos que se deleitan —como yo— leyendo biografías de leyendas como Bezos, bueno, así como su 1994 fue un momento fundamental y tomó una decisión loca que nadie a su alrededor aplaudió, así luce 2019-2020 para ti y para mí: un instante crucial donde podemos ejecutar lo equivalente si tan sólo apostamos por el IIoT.

Porque esto del IIoT es un tren de hiperalta velocidad.

Y con estas notas has llegado a una de las estaciones desde donde va a partir.

Subir o no es tu decisión.

P.D. Y si quieres invertir conmigo en IIoT, envíame un e-mail a aaron@verse-technology.com con tu número de WhatsApp.

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Fuentes ›

[1] «Warren Buffett’s 23 Most Brilliant Insights About Investing» https://www.businessinsider.com/warren-buffetts-investing-quotes-2014-8

[2] «A Billion Devices Connected to Sigfox ‘Attainable’ by 2023» https://www.eetasia.com/news/article/A-Billion-Devices-Connected-to-Sigfox-Attainable-by-2023

[3] «Tan Lejos Como Quieras Llegar»
http://www.tenaristamsa.com/wp-content/uploads/2014/11/pte.pdf

[4] «Making Manufacturing Wireless and Smarter»
https://www.ericsson.com/en/mobility-report/making-manufacturing-wireless-and-smarter-wef-edition

[5]»Internet Growth Statistics»
https://www.internetworldstats.com/emarketing.htm

[6]»Jeff Bezos Quit His Job at 30 to Launch Amazon–Here Are the 3 Simple Strategies He Used to Do It» https://www.inc.com/darren-marble/jeff-bezos-quit-his-job-at-30-to-launch-amazon-heres-how-to-know-if-its-right-time-for-your-big-move.html

[7] «Future of IoT»
https://www.ey.com/Publication/vwLUAssets/EY_-_Future_of_IoT/$FILE/EY-future-of-lot.pdf

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Un comentario en “Punto de inflexión.

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