Nivel excepcional.

Me gusta «coleccionar» amigos que convierto en mis mentores sin que ellos o yo asignemos tal título de forma abierta o directa. Ayer hablé con uno de ellos, un tipo genial que ha sido parte de la construcción de una powerhouse de tecnología. Lo admiro por su actitud y visión. Sabe de lo que habla siendo alguien que el año pasado vendió cien veces más de lo que yo pude poner en el mercado. Mi mentor pasó casi tres horas instruyéndome en un crash course sobre cómo escalar una empresa de alta tecnología sin morir en el intento. Casi todo se resume a enfocarse en lo que tú y yo ya sabemos que es lo más estratégico: personas, procedimientos y personalidad de la compañía. «Yo no conecto con eso (de las noticias, la política, que si la izquierda, que si la derecha), yo ando en otro mundo», me explicaba mientras yo asentía fuertemente porque pienso igual: no puedes crear cosas geniales si andas desenfocado y ofendido como todos con lo que hoy te dictan que debe ser un escándalo y olvidando el asunto mañana para ahora irritarte con el nuevo tema nacional/internacional del momento. El mundo importa y lo que ocurra en él nos concierne a todos, claro, pero es fácil indignarnos por cualquier cosa y muy difícil ponernos a hacer lo que tenemos que hacer a un nivel excepcional en nuestra trinchera. Gente como mi amigo y yo estamos en la arena de agregar valor a la sociedad con los servicios y productos que se nos ocurren. Entiende bien el juego en que verdaderamente estás. Y juégalo a un nivel excepcional.

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