Networking como los grandes.

Cuando tu empresa compra un espacio de exhibición en algún gran evento internacional, lo que está haciendo es apostar para llamar la atención de forma más impactante. Sería más fácil y económico pagar los viáticos solamente de uno o dos de sus empleados y enviarlos a que den vueltas por los pasillos de la convención con la esperanza de que generen conversaciones al azar con otros participantes. Esto no es tan efectivo a nivel empresarial por la simple razón de que si tu empresa está haciendo bien las cosas, la pregunta que naturalmente flota es por qué demonios no tiene un stand en donde todos puedan ver sus grandes resultados, también llamados productos y servicios.

Esto mismo ocurre a nivel personal. Pensar que vas a conseguir grandes contratos y clientes porque te inscribes en estas dinámicas presenciales o virtuales para tomar cócteles y platicar al azar con otros participantes es una imagen extremadamente romántica que las revistas de emprendimiento de supermercado nos han empujado. Nos dicen el color ideal de corbata o el tipo de peinado o las frases con las cuales arrancar como si eso realmente tuviera un impacto. No lo tiene. Tu tarjeta de presentación tampoco.

No te digo todo lo anterior desde una posición del que nació sabiendo todo eso. Fui víctima de esa noción donde vivía esperanzado en tener la gran oportunidad si usaba la corbata adecuada, el peinado ideal y las frases correctas para presentarme. El diseño perfecto de mi tarjeta de presentación era —según yo— la cereza del pastel.

Siendo honesto, no guardo las tarjetas de presentación que me dan. Y sé que las miles que he repartido tampoco son almacenadas de forma especial alguna. Si la relación con los nuevos contactos tiene que prosperar, lo que ocurre es que inicia de inmediato en lo digital y ahí se mantiene. Todas estas instrucciones de etiqueta corporativa de los ochentas donde te dicen que llegues a tu oficina y actualices tu rolodex ya no aplican. Lo de hoy es «¿Tienes LinkedIn?, ¿Sí? Genial. Aquí está mi QR. Agrégame” y listo. La red social cambia de acuerdo al tipo de evento (en un evento de marketing te van a pedir tu Instagram, por ejemplo), pero en general, así es como funciona. 

¿Quieres saber cuál es el mejor instrumento para hacer networking?

Compartir tus mejores resultados públicamente.

No hay nada que haga voltear más cabezas en tu dirección que dar a conocer los detalles de lo que vas construyendo.

Esto puede ser en entrevistas, con tu sitio web, en artículos que escribas en Medium, en fotos que coloques en tus redes sociales, etcétera. Lo que haces cuando compartes este contenido es señalizar de manera clara quién eres, en qué andas y qué tipo de interacción te interesa.

Lo fantástico de esto es que inviertes el juego y en lugar de estar buscando, haces que la gente te busque para conversar.

Una de las herramientas más poderosas de negocios es la buena redacción. Casi nadie te dice esto, pero la capacidad de sintetizar información, poder explicar temas con claridad y emocionar a colaboradores y público en general con tu visión hecha palabra escrita es una que te separa increíblemente del promedio y te posiciona fácilmente en el radar de una audiencia cada vez más ideal.

Mucha gente detesta cada fibra de mi ser. Por arrogante, por presumido, por cualquier razón que puede ser válida o no. Esto lo veo como algo bueno porque quiero interactuar con las personas que entienden lo que estoy tratando de construir. Me interesan nuevos contactos de bajo mantenimiento emocional. Y para eso —por definición— necesito filtrar.

El mejor networking es aquel que quiere llegar a ti filtrado.

Comienza a redactar. Hazlo seguido. Hazlo mejor. Hazlo con intención. Velo como la documentación en tiempo real de tu avance. Deja de pensar que tienes que tener todo completo o perfecto para que la gente lo aprecie.

Necesitas tenerlo andando para que los nuevos contactos geniales potenciales lo conozcan, se acerquen y entonces sí, te propongan formas de interactuar, colaborar, co-crear.

¿Por qué crees que todos esos influencers de ventas, de tips inmobiliarios, traders y demás están constantemente compartiendo ideas, notas, libros, anécdotas? Están enviando una señal fuerte y clara al mercado para mejorar el ritmo y calidad de su networking. Están haciéndose la vida más fácil evitando tener que conocer y contactar a cada potencial persona que podría acceder a su red y con un poco de trabajo inteligente están volteando el proceso para que sea el mundo el que ejecute el esfuerzo y busque la cercanía y comunicación con ellos.

Haz eso mismo.

Crea. Redacta. Comparte. Empuja. Taladra.

Haz networking como los grandes.

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