Me encanta o nada.

¿Has vendido o comprado algo a través de una red social basado en el perfil de esa persona? Piensa en esa ocasión en que tenías duda de si tal usuario era alguien en quien pudieras confiar. Al ingresar a sus detalles viste su foto sonriendo con un par de hijos, un poco de lo que comparte sobre su vida, dos amigos en común y que trabaja en la gran fábrica local. Decidiste rápidamente que podías tener una transacción con él y todo salió bien.

Lo que hiciste manualmente es extender una calificación crediticia basado en datos públicos disponibles y tu criterio. Tal vez no habrías comprado o vendido nada a esta persona si no tuviese una foto de perfil, que sólo contara con trece “amigos” y en el campo destinado a indicar su trabajo tuviese como toda respuesta que es Mago en Jefe en Hogwarts.

Esto es algo que lleva años cocinándose y hasta cierto punto implementándose en economías avanzadas: determinar el nivel de riesgo de un individuo basado en su actividad digital, cuánto consume de batería en su smartphone antes de recargarlo, con quiénes habla más seguido por teléfono, con qué frecuencia utiliza apps productivas versus de entretenimiento y así.

Todo el tiempo estás moldeando tu futuro digital. Si no tienes esto presente, no será uno genial.

Digamos que te gusta una pieza de contenido —video, texto, imagen. Te hace reír o pensar o comentar. Acostúmbrate a llevar esto al siguiente nivel. Comparte el asunto. Y al hacerlo indica por qué lo estás haciendo.

La mayoría de la gente cuando comparte algo espera que mágicamente el resto de su red comprenda por qué y ya. No ven como parte de su trabajo el dar contexto a los demás.

La mayoría de la gente hace un drama mental infantil estilo “es que si comparto esto, mi tío/maestro/amigo que tiene siete años que no veo lo va a leer y va a pensar que lo estoy compartiendo para darle a entender algo”.

Aprende a compartir bien. Hazlo seguido. Escribe las razones. Esto te va a ayudar a conectar con gente que tiene el potencial o que ya está resonando en esa frecuencia.

Somos lo que compartimos. En el mundo físico funciona igual: no usas un jersey de tu equipo de fútbol para ir a una boda elegante. Compartes la versión adecuada de ti para mandar la señal correcta a una comunidad con la que te interesa conectar en ese momento.

Si algo no te entusiasma o emociona o alegra lo suficiente como para compartirlo con decisión y explicación, ¿para qué le regalas un simple like? En mi caso, lo que he aprendido a hacer es que es “Me encanta” o nada. Y después de que me encanta va el “Share”.

Moldea tu futuro digital como todo un pro compartiendo bien el contenido que indica el tipo de persona que estás trabajando duro y a diario en convertirte.

– A.

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