La mayor cantidad de magia.

Competir con base (casi) exclusiva en el precio de nuestro producto o servicio es destruir sistemáticamente nuestro futuro empresarial. Esto del precio es sólo una dimensión de muchas posibles sobre las cuales podríamos pelear para anclar la preferencia del cliente. Esto del precio es una propuesta muy limitada. El otro día me topé con un letrero en un vehículo que rezaba algo así como «Easy Taxi, llama a (tal número)». Mi reacción fue un inmediato rechazo intelectual a la propuesta. Tener que llamar por teléfono o negociar vía WhatsApp para transportarnos es típico y aburrido. Tampoco es más sexy que ir por la calle tratando de encontrar una unidad desocupada que nos vea y le interese llevarnos a nuestro destino. Además —y aquí lo más importante— nadie se asombra con lo «fácil» hoy en día. «Fácil» es el estándar mínimo que esperamos en nuestras interacciones con los servicios y productos de nuestra modernidad. Lo que hoy nos atrapa es la magia. Queremos magia. Buscamos sacar el celular de nuestro bolsillo, oprimir un par de botones y que ipso facto se materialice en nuestra ubicación exacta un chófer amable del cual ya sabemos su nombre, experiencia, placas de auto y modelo de vehículo. Memoriza esto: los clientes esperan la menor cantidad de fricción y la mayor cantidad de magia en su experiencia con nuestros productos y servicios. De nuevo: los clientes esperan la menor cantidad de fricción y la mayor cantidad de magia. El precio ya no es suficiente. Lo fácil ya no es suficiente. Magia. Aprende a construirla y venderla.

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