La empresa de Steve Jobs hoy.

Hace diez años comencé de forma descarada este esfuerzo por crear una marca personal genuina y poderosa. Ha sido un viaje bastante interesante que me ha dado aciertos y también llevado a cometer muchos errores monumentales. Uno de los puntos más curiosos es que dado lo amplío de mi propuesta con el tema de #hackearlavida y PADs (Personas de Alto Desempeño), comunidades muy diversas me han invitado a platicar con ellos. Así de repente me he encontrado dando conferencias, workshops y consultorías a fotógrafos internacionales, pilotos militares y comerciales, abogados, médicos, ingenieros e inversionistas. De todos he aprendido, claro, pero lo que más impacto ha tenido en muchas de mis decisiones es analizar a los inversionistas.

Te platico un poco sobre ellos: los buenos inversionistas son personas muy cultas, muy filosóficas, muy ecuánimes y muy enfocadas en jugar y ganar en el largo plazo. Menciono esto porque la crianza que muchos tenemos en la clase media baja suele ir por el lado opuesto, donde lo «correcto» es ser el experto en un área, el que ejecuta todas las actividades, el que toma decisiones con base en el resultado económico inmediato, el que busca que la gente a su alrededor entienda muy bien cada una sus acciones. Como podrás imaginar, esto es fuertemente limitante, por decir lo menos.

Otro punto que me sorprendió descubrir hace algunos años es que participar en muchos instrumentos financieros geniales no es asunto exclusivo para millonarios. Generalmente pensamos que sólo debemos invertir cuando «todo esté bien» en nuestra economía personal. «Cuando tenga dinero», solemos pensar. Y el dinero va llegando y nos inventamos creativamente formas de gastarlo y nunca nos elevamos al nivel de inversionista sofisticado. ¿Inversionista sofisticado? Aquel que invierte en lo absurdo hoy con miras a capitalizar dentro de varios años.

Nadie te va a llamar visionario ni innovador cuando tomes una decisión realmente visionaria e innovadora. Te van a criticar y/o mal entender. Ser verdaramente visionario e innovador no luce así en el principio sino diez, quince, veinte años después.

Soy un tipo con muchos defectos. Dios lo sabe. Mi círculo cercano también. Pero entre las cosas que tengo a favor resaltan mi capacidad para ser necio en aspectos estratégicos. Por momentos me ha ido mal en los negocios y en otras ocasiones bien. No me espanto cuando hay problemas: levanto la cabeza y pienso qué podemos hacer, genero opciones, determino un camino, me muevo rápido y si no funciona, evalúo de nuevo. Si funciona —como casi siempre ocurre con la audacia— genial, adelante. He entrenado a mi ser a moverme rápido y con confianza. Todo esto es para decirte que uno busca a su tribu. Y las personas que hemos hecho sinergia para construir VERSE Technology tenemos estas mismas características: apostamos fuerte en lo que creemos, lo construimos, empujamos las cosas con fuerza para lograr que sucedan, no nos espantamos y tomamos un breve respiro cuando algo no va como debería para reorientar los esfuerzos y comenzar de nuevo.

Nadie puede hacerse rico sólo con un salario a cambio de tiempo y habilidades. Al menos no el tipo de riqueza que a mí me importa: transgeneracional, esa que le sirve a la siguiente generación e incluso a la que va después de esa. La única forma comprobada con la cual las personas alcanzan la riqueza es invirtiendo, es teniendo un pedazo de una organización que crezca, crezca y crezca. Esto no lo digo yo: lo dicen todos los libros baratos y sofisticados de desarrollo personal. Trabajar duro es romántico pero lo que hace la diferencia es ser inteligente y estratégico en decisiones de dinero.

El 2019, la magia de lo que estamos construyendo con VERSE Technology comenzó a explotar. De repente los prospectos que se tomaban meses para respondernos —si es que acaso lo hacían— comenzaron a tomar decisiones en pocas semanas y días. El teléfono explotó con solicitudes de cotizaciones y las invitaciones a participar en eventos de alta tecnología por todo el mundo no se hicieron esperar. El mercado por fin llegó a ese punto donde los conceptos «Industrial IoT» e «Internet of Things» habían dejado de ser algo exótico para convertirse en esa solución que las fábricas y ciudades habían estado esperando.

Nos llama Microsoft y nos dice que por favor firmemos con ellos para ser partners de hardware. Nos llama Bosch y nos dice que necesita nuestra tecnología. Nos llama Ingram Micro y nos dice que quiere distribuir nuestros productos en todo el mundo. Cerramos ventas fuertes, nos ponemos a certificar dispositivos para Norteamérica, Europa, Asia y la luna, comenzamos a reinventar nuestra empresa para abandonar la mentalidad de startup que sufre para sobrevivir y que tiene que rogar por cada recurso y convertirnos en una compañía internacional que tiene que contratar a ritmo ultra-acelerado y resolver problemas cada vez más complejos.

Se acercan inversionistas institucionales que ahora ven cómo la famosa curva J aparece claramente en nuestros histórico y proyección. Los ignoramos un rato porque no queremos diluir demasiado la empresa y en su lugar favorecemos a los inversionistas ángeles que entienden lo que hacemos y se entusiasman con nosotros. Comienzo a decirle a amigos cercanos que ya, now, ahora es el momento donde tienen que subirse a este bote, que esta nave se va y no va a esperar a nadie.

Invertir en bienes raíces luce como una de esas cosas lógicas y adecuadas que todo el mundo te va a aplaudir siempre porque, pues sí, es algo lógico y adecuado. Está bien. Invertir en una compañía que hace tecnología todavía muy obscura para la población general es algo que siempre levanta cejas. Mamá no lo va a entender. Esposa tendrá sus reservas. Tus amigos que creen que saben mucho de tecnología-negocios-finanzas pero que trabajan en el cubículo a un lado del tuyo te dirán que mejor criptoesto y criptoaquello. Te vas a confundir pensando si tienen razón porque no has entendido que lo que la gente dice y lo que la gente hace son usualmente cosas diferentes: ninguno de ello es rico gracias a la criptoshit.

Imagina que Steve Jobs no hubiese nacido cuando nació. Que apenas estuviera en esa edad donde va a fundar una empresa. Lee bien esto. Pon atención. Te va a encantar. Si has visto las veinte películas de Jobs y/o leído alguna de sus múltiples biografías sabrás que hizo lo que hizo porque su mejor amigo, Steve Wozniak, le explicó que eso de las computadores personales era el futuro, era lo que tenían que hacer.

Stay with me. This gets better.

Hace tres meses entrevistaron a Wozniak y le preguntaron qué compañía fundaría hoy en esta década. Su respuesta la encuentras por ahí del minuto 5:08.

Dice algo así como «creo que construiría una empresa de dispositivos modulares para el Internet of Things, cosas que no existen todavía»…

Puta madre. Cuando mis socios y yo escuchamos esto sentimos como una especie de guiño celestial. No estamos errados. Steve Jobs —por aproximación con Steve Wozniak— hoy estaría construyendo VERSE Technology, haciendo lo que estamos haciendo, dispositivos que no existen, modulares para escalarlos dentro de esta ola increíble del Internet of Things que va a barrer con todo, justo como al internet bonito que tú y yo usamos a diario transformó el mundo hace unas décadas.

Tips para invertir: no inviertas únicamente en las hermosas hojas de Excel de una empresa. Invierte en quiénes son los que están construyendo esto. ¿Sabías que la mejor edad para ser fundador de una empresa de tecnología exitosa es a partir de los cuarenta años? En esa edad rodamos la mayoría de los socios en VERSE Technology.

Estoy intentando seducirte para que inviertas en VERSE Technology, claro está. La ventana de oportunidad para hacerlo se va haciendo cada vez más pequeña. Mucha gente no entiende realmente de negocios y se pregunta cosas como «¿por qué necesitan más dinero si dice que todo va bien con las ventas?» La respuesta es porque el desarrollo de la tecnología consume siempre muchos recursos. Y esos recursos se componen de ingresos por ventas + capital. Y las compañías necesitan combinar ambas para poder hacer más, crecer, ganar más cuota de mercado y sobrevivir a las amenazas de la competencia y los hermosos vaivenes económicos. Piensa lo siguiente: si las compañías funcionaran solamente con base en lo que venden, no se pelearían por estar en la Bolsa de Valores, pues ahí el asunto se trata de obtener todo el tiempo más capital importante a través de inversionistas institucionales.

Si vives hasta los setenta y cinco años durmiendo ocho horas al día y trabajando ocho horas al día, vas a pasar veinticinco años durmiendo, veinticinco trabajando y veinticinco disfrutando la vida. El objetivo es que seas dueño (completo o parcial) de un instrumento que gane dinero mientras duermes para que puedes disfrutar mejor la vida. Eso es bienes raíces, negocios, acciones y demás. Solamente tienes que tener razón una vez en tu vida en un tema grande para alcanzar la gloria: escoge una startup con gran potencial y metete a trabajar a ella a cambio de acciones que en unos años te hagan multimillonario y/o invierte en una startup que se va a ir al cielo dentro de poco y/o obsesiónate con un sector que vaya a explotar.

Todos, todos, todos los números, estudios y tendencias indican que el Internet of Things y en especial el área industrial del IoT van a arrasar en esta década. No me creas. Este es un ensayo tendencioso. Búscalo en Google. Búscalo en inglés. Lee análisis serios. Ve entrevistas con tipos que han construido grandes imperios. Lee mi artículo Punto de Inflexión y entusiásmate conmigo.

¿Qué requieres para comprar acciones de VERSE Technology? Entender que estás apostando a nuestro lado, que estás buscando crear algo trascendental a largo plazo, que no tendrá resultados canjeables por dinero mañana mismo y que habrá combinación de tormentas y momentos excelsos. Esto es así. No existe una empresa gigante a la que todo le haya salido siempre bien. No te espantes. Nosotros no nos espantamos y estamos construyendo un equipo cada vez más genial. Así son las cosas exponenciales.

La oportunidad para acceder como propietario de acciones en VERSE Technology comienza desde MXN$250,000. Y puedes escribirme a aaron@verse-technology.com con tu número de WhatsApp para solicitarme el pitch deck con los detalles.

Si prefieres invertir conmigo en algo que no es exponencial sino fijo, te invito a mi Fondo de Inversión donde puedes acceder desde MXN$5,000 con tasas desde 9% hasta 17% anual con retiro desde uno a cinco años. Escríbeme a hola@aaronbenitez.com con tu número de WhatsApp para más detalles.

Donde otros dentro de pocos años van a lamentar no haberse subido a esta oportunidad, tú ten en tu vida la ventaja del que mueve primero las piezas apostando cuando el mundo todavía no voltea con toda su atención hacia acá. Conseguir inversionistas es relativamente fácil. Lo que yo busco es gente que crea y vea lo que estoy viendo. Y que agregue TAD (Tiempo, Atención, Dinero) a eso que dice que le interesa: conquistar el futuro con determinación, inteligencia y ecuanimidad.

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