Gravedad mágica.

Me preguntan cómo escribo tanto, de dónde saco las ideas. Esas notas que podrías redactar y compartirnos están desperdiciadas en los comentarios que haces en mil y un publicaciones que encuentras en cualquier red social que cruza por tu vida. Tus ensayos están en esos temas que discutes acaloradamente en el bar con el mismo grupo de amigos durante años. Lo interesante que podrías decirnos en tu podcast está en la experiencia que tienes al invertir tu TAD (Tiempo, Atención y Dinero) en viajes, artículos, libros, cenas y demás pero que sólo comentas con unos cuantos a tu alrededor. Todos tenemos muchas cosas que decir sobre varios temas pero exponernos da miedo. Tal vez tu ortografía es pésima y tu redacción terrible. No sé por qué piensas que esto de escribir tendría que ser algo fácil. Es como conducir y cocinar: una habilidad cualquiera que requiere práctica y tiempo. Esto ya lo sabes. Lo que no has pensado es que a diferencia de conducir y cocinar, redactar y publicar constantemente te da una ventaja personal y profesional competitiva sin igual gracias a esa gravedad mágica que la palabra impresa carga. Trust me: aquí estás poniendo atención a mi transmitiendo de caracteres a tu cerebro mientras espero pacientemente mi vuelo. Esto es una conversación y con ella moldeo mi realidad. Ahora desarrolla conversaciones donde tú puedas moldear tu realidad. Es increíble que mucho de lo que publico son cuestiones que cuando las digo de frente en una reunión nadie las toma en serio pero cuando las leen mi blog, la gente regresa conmigo y me dicen que tal pieza resonó bastante en ellos por esto y por aquello. Créeme: me ha ocurrido quinientos millones de veces. Hablar es fácil y por eso su impacto se diluye rápidamente. Redacta. Usa una laptop, no quieras hacerlo en tu celular. No pidas opiniones, lánzalo así. Que todos lo puedan ver. Lidia con la pena porque si no puedes con esto, muchas otras cosas más importantes ni siquiera te van a dar la oportunidad que podrían. La pena es la timidez del miedo. Abraza el hecho de que vas a crear algo feo y lento al inicio. Tal es el precio a pagar para superar la etapa básica. Quienes ya dominamos algo no es por haber nacido con «talento» sino por la simple y terca razón que no abandonamos la noción de que esto es para nosotros. ¿Cómo saber si esto es para ti? Lees este micro-ensayo y tu corazón salta. Ese entusiasmo, bueno, ten más de él.

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