Firme y agradable.

Muchas veces lo que te sabotea es que simplemente no eres una persona agradable. Y no sabes que no sabes.

Si la gente te busca de forma natural y no es para pedirte algo, probablemente eres agradable.

No se trata de que todo el mundo piense que somos agradables. Eso es imposible. Pero sí que la tribu en la que te conviene estar no te cierre el acceso porque no lo eres.

Tampoco se trata de ser agradables en modo sumiso o pasivo. Sé agradable y firme.

Tampoco se trata de ser agradable todo el tiempo, pero considera que si no es algo que sepas controlar, mejor déjalo activo 24/7 porque en los dos minutos del día donde tu «agradabilidad» sea crítica no sabrás configurarla en tiempo y forma.

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