EXPONENCIAL.

Wearables.

En Marzo de 2001 recibí a Thad Starner en el mejor hotel de Veracruz [1]. Nos dimos la mano, intercambiamos tarjetas, conocí a su familia y sus planes de visitar otros lugares del país. 

Tres años antes, el Dr. Starner había dado una plática en Silicon Valley [2] con demostración incluida de su prototipo de computadora “vestible” (wearable computer) y entre los asistentes había un par de nerds que iniciaban un proyecto interesante en Stanford (que por cierto escogieron un nombre divertido para su empresa que años después se convirtió en verbo sinónimo de hacer búsquedas en la web). Thad se olvidó de ellos y ellos de él durante diez años.

En el intermedio, apareció un artículo de su trabajo en la revista estandarte del IEEE [3] donde fui voluntario internacional durante casi una década. Lo leí y pensé que era lo más genial que había aparecido en mi radar. Busqué la dirección de correo electrónico del hippie high-tech, le escribí, lo invité al evento que estaba organizando, aceptó, fui con los administradores de mi universidad, les expliqué que teníamos un compromiso con un tipo raro, compraron los boletos de avión, lo llamé por teléfono, le dije que todo estaba confirmado, llegó con su proyecto a cuestas y así fue como interactué con el futuro en mi ciudad.

Hubiese sido fantástico haber tenido algo de visión y poder proponer a Thad la idea de invertir unos cinco o diez mil dólares en su prototipo. No tenía dinero, pero estoy seguro que habría encontrado alguna manera creativa de conseguirlo. No sabía de negocios y no tenía idea que me podía insertar en ellos con el acceso tan directo a un creador de tecnología como él. 

En 2013, doce años después de nuestra interacción, el mundo conoció Google Glass [4], el gran proyecto del Profesor Starner ya dentro de la maquinaria de Alphabet. El producto no conquistó a las masas como estaba planeado y hoy en día lo que sobrevivió de la idea está enfocado a soluciones industriales. Algún día el mundo estará listo para no tener miedo a una tecnología tan innovadora.

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Fintech.

Leí “Cryptonomicon” de Neal Stephenson por ahí del 2008 [5]. Entre las decenas de tramas simultáneas en su gran obra, mencionaba la creación de monedas virtuales. Hablaba de la importancia de la criptología para ello y explicaba cómo funciona el dinero en realidad: sólo tienes que creer lo que muchos dicen sobre él (este papel tiene valor, éste otro no). Ya ni siquiera tienes que respaldarlo como antaño. El dinero —hoy más que nunca— es una idea fuertemente arraigada que funciona.

Crear una moneda desde cero y poner un banco que tenga sentido para hacer transacciones globales anónimas es un viraje interesante en el recorrido emocional y técnico de los protagonistas de la novela. De repente tienen que pelear contra reguladores, mafiosos y corporaciones que no les gusta ver amenazada la estructura que ya dominan.

En 2016, una persona que no lee, no es técnica y no habla inglés, me invitó a unirme al negocio del siglo, a entrar a una red de mercadeo que iba a beneficiarse de algo llamado Bitcoin.

Ahí entendí que una burbuja estaba por estallar. Cuando tu tía que no está nada inserta en el mundo de la alta tecnología se siente con derecho y capacidad de hablar sobre criptomonedas en una reunión casual familiar, eso te dice que el asunto ya no es una oportunidad.

Las oportunidades sólo existen cuando la mayoría de las personas no las ven así.

En Diciembre de 2018 me invitaron a escribir un artículo para una revista y decidí hablar sobre dinero digital. Pronostiqué que copiar el modelo chino donde toda la vida se ejecuta prácticamente a través de WeChat era el siguiente paso para Facebook a través de ser dueños de la app más sexy del planeta: WhatsApp. Sugerí que no había una empresa mejor posicionada en el mundo para traer la disrupción al sistema bancario que la de Mark Zuckerberg dada su penetración en el imaginario social global. La facilidad con la que una persona anti-tecnología de la tercera edad puede enviar fotos a sus nietos desde su nuevo smartphone es la piedra angular que se necesita replicar para poder hacer transferencias mundiales sin mayor problema. Diecisiete meses después de mi predicción, WhatsApp ha dado los primeros pasos discretos para convertirse en el primer banco verdaderamente digital de la humanidad [7].

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IIoT.

Cuando mis socios y yo iniciamos con VERSE Technology, no pensamos en lo complicado que iba a ser convencer a las empresas sobre lo ganador que nuestra propuesta era para optimizar su producción, mejorar sus procesos, monitorear sus activos. Tener una solución lógica y genial no le importa al mercado cuando llegas temprano a la fiesta. Y nosotros fuimos de esos primeros invitados. No había prácticamente nadie. No conocíamos a los demás. Imagina la incomodidad social de la analogía pero sobre todo, tradúcela a la tremenda complicación financiera de fundar y sostener una empresa de alta tecnología que no encuentra clientes porque nadie entiende bien qué demonios es eso de “transformación digital” e “industria 4.0” y los que lo entienden, bueno, no les importa porque realmente todo va bien, así que no hay necesidad de cambiar nada.

Adelanta la película y ahora Microsoft nos dice que somos sus mejores amigos. Que quiere todo con nosotros. Nos da amor a través de decirle a toda su red en el planeta que somos geniales [8]. Llegan otras compañías como Bosch y Hitachi a decirnos que les gustaría hacer cosas con nosotros. Estados Unidos, Alemania y Japón queriendo desarrollar tecnología y hacer negocios con unos chicos mexicanos que soportaron la incomodidad de un evento social que parecía desangelado en el inicio y que con paciencia se está convirtiendo en la fiesta más candente de la década.

Todo lo que tenga que ver con sensores va a explotar de forma exponencial como pocas cosas lo han hecho en la historia de este mundo.

De eso quiero hablar contigo hoy, de EXPONENCIAL.

* * * *

Me encanta “vivir en el futuro”. Creo que es algo que se construye a diario. La mayor parte de mi día lo dedico a situaciones que sólo van a tener sentido en diez, veinte, treinta años. Estoy convencido que así es como aseguras, como dominas, como conquistas el largo plazo.

Todos los días comparto enlaces a mis socios y consejeros cercanos sobre startups que voy detectando que pienso que podrían ser apuestas geniales. Nos entusiasmamos, contactamos a algunos, copiamos el estilo de otra, nos inspiramos en varias y así.

De las tres situaciones de alta tecnología y negocios que ya te comenté en este artículo (wearables, fintech y IIoT), aposté por esta última porque no me gusta ver el tren pasar y pasar sin subirme a él. Seguiré haciendo esto toda mi vida: encontrando esas áreas en las que mis habilidades pueden crear algo: un equipo, una organización, un proyecto, una inversión.

Y hace unos días, pensando en lo genial que sería compartir con mi audiencia todo este contenido de inteligencia de negocios sobre startups repartidas por todo el mundo, llegué a la conclusión de que sí, tenía que hacerlo.

Decidí ejecutarlo en modo premium. Pienso en mi versión desenfocada de veinte años que culpaba al gobierno, a su familia y a su educación por ser pobre y no poder hacer muchas cosas que quería. Esa versión quiere todo gratis y no aprecia el valor de las cosas geniales frente a él. Decidí que no quiero compartir mi contenido con Aaroncito Benítez y sus berrinches en esa modalidad de bajo desempeño.

Me interesa compartir mi análisis sobre las startups más interesantes del mundo que aparecen constantemente en mi radar con PADs que entienden la importancia de agregar TAD (Tiempo, Atención y Dinero) a servicios y productos estratégicos que los colocan en posición ganadora en el largo plazo.

He llamado a esto EXPONENCIAL. Y es una sexy newsletter diseñada para nerds, universitarios, científicos, emprendedores, profesionistas y cualquier persona que le gusta ampliar su abanico de entendimiento de negocios y tecnología. He creado el producto con el que a mí me encantaría haberme topado diez, quince, veinte años atrás para acelerar mis resultados.

Dice William Gibson que el futuro ya está aquí, sólo que no se encuentra uniformemente distribuido. Puedes elegir ser una persona que ve todos estos asuntos de startups, tecnología, negocios y demás como algo exótico y ajeno. O puedes trabajar duro para convertirlo en segunda naturaleza de tu entendimiento, ejecución y mentalidad.

Para tener resultados grandes en la vida, hay que pensar y ejecutar EXPONENCIAL.

Toma decisiones visionarias.

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Sé estratégico. Sé innovador. Sé futurista. Sé audaz. Y selo ahora: www.exponencial.news  🚀

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[1] “Fundamental Problems in Wearable Computing.” Invited plenary at /Second Congreso Inter- nacional de Ingenieria Electronica./1000 attendees. Veracruz, Mexico, March 2001 en el CV del Dr. Thad Starner 
https://www.cc.gatech.edu/~thad/thad.pdf

[2] “Google Glass Predicted the Future” en Wired
https://www.wired.com/sto…/google-glass-predicted-the-future

[3] “The PC Goes Ready-to-Wear” en IEEE Spectrum
https://spectrum.ieee.org/consume…/…/the-pc-goes-readytowear

[4] “Google Glass” en Wikipedia
https://en.wikipedia.org/wiki/Google_Glass

[5] “Cryptonomicon” en Amazon
https://www.amazon.com/Cryptonomicon-Neal-Step…/…/0060512806

[6] “Ideas para Construir un banco en la Nueva Economía” por Aarón Benítez en la revista “Red de Negocios”
https://www.facebook.com/aaronbenitez/posts/2210667112305520
https://www.facebook.com/…/a.5993702901018…/2173122242726674

[7] “Bringing Payments to WhatsApp for People and Small Businesses in Brazil”
https://blog.whatsapp.com/bringing-payments-to-whatsapp-for…

[8] “VERSE Technology crea puentes de edge a la nube para la panificadora más grande del mundo”
https://customers.microsoft.com/…/823276-verse-technology-m…



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