Esto no es nada.

El nivel de las cosas que este día te estresaron te permite determinar con precisión el límite de lo que puedes administrar. ¿Te daría orgullo presumir lo que hoy te hizo sudar? Si no es el caso, elévate bastante y abraza la situación de forma diferente: destrúyela, ignórala o minimízala al máximo pero no te estanques. Te digo esto porque mucha gente proclama cosas como «quiero construir un imperio» pero el mal comentario de alguien en una red social o la noticia política de moda o el caos vial los avienta fácilmente a la lona de la frustración. Cuando las operaciones de mis negocios comienzan a ponerme los nervios de punta hago el esfuerzo por recordar que esto no es nada con respecto al gran plan que tengo. Si no puedo dominar con ecuanimidad las circunstancias y situaciones del tamaño actual en que se presentan ante mí, no merezco aquello infinitamente más grande que según yo está en mi futuro. Piénsalo así: si no puedes con esto, ¿qué te hace pensar que podrás con más? El entrenamiento que más nos sirve para construir algo trascendental llega a nosotros disfrazado. Muchas personas lo confunden con estrés. Y huyen de él. Se espantan. Tú y yo no. Tú y yo le quitamos la máscara y entendemos que es el impuesto que nos toca pagar a cambio de poder esculpir con libertad la realidad del día de mañana.

Print Friendly, PDF & Email

¿Qué opinas? Únete a la conversación.