El siglo de la tolerancia al riesgo.

Uno de los conceptos más difundidos en el mundo de las inversiones es tener una canasta balanceada de acuerdo a tu personalidad. Si eres alguien bastante tolerante al riesgo, tal vez tener un porcentaje grande de tus apuestas en empresas potencialmente geniales pero actualmente pequeñas es válido para tu estilo de toma de decisiones. Si eres de los que necesitan mucha certidumbre para operar en este mundo, probablemente tu canasta se encuentra principalmente abarrotada de acciones en macro-fondos de inversión que ejecutan algoritmos ultra-complejos que no te interesan pero que te gustan en sus retornos (que no son nada del otro mundo pero sí constantes y claros). A lo que voy con esto es que pienses en esa canasta no como un asunto único de las inversiones financieras que tienes o quisieras hacer. Utiliza el concepto para entender cuán rápido podrías avanzar a nivel profesional/personal si por instantes ejecutas variaciones entre tu inclinación al riesgo y/o tu necesidad de certidumbre. Los extremos son malos en cualquier aspecto de la vida. No se trata de ser totalmente arriesgado y perder el pan que pones en la mesa para tu familia pero tampoco se trata de vivir jugando a lo seguro todo el tiempo porque, ¿qué crees?, nada es seguro todo el tiempo. Estos tiempos violentos premian a aquellos con un nivel de tolerancia más elevado que el promedio. Si quieres tener una mentalidad con ventaja competitiva no leas el periódico porque lo que ocurre es que tu percepción se uniformiza y por lo tanto se hace promedio y no genial. Mejor observa. Ve qué es lo que las grandes empresas y las personas en alto perfil están ejecutando. ¿Siguen construyendo sucursales? ¿Se están abriendo nuevas plazas comerciales en la ciudad? ¿Cuántas personas en tu círculo inmediato han perdido su empleo? ¿Cuántas han adquirido un nuevo vehículo/casa en el último año? ¿Te han dejado de invitar a fiestas y/o eventos suntuosos? Estos son indicadores genuinos de cómo van las cosas, no las notas de opinión diarias de personas con agendas propias. Haz que tu rango de decisiones sea más inclinado al riesgo a la vez que proteges tu flanco vital con decisiones orientadas a la certidumbre. Filtra el ruido del mundo y verás que mucho de lo que pensabas que era arriesgado no lo resulta tanto en realidad y que aquello que considerabas inamovible tampoco es totalmente así. Que tu canasta personal sea una dinámica.

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