De autoempleo a verdadera empresa.

«Aaron, ¿qué debería estar sucediendo en mi negocio para que deje de ser un autoempleo y convertirlo en una verdadera empresa?» 

El fundador o los fundadores deben estar enfocados en tres cosas: conseguir capital, conseguir talento y conseguir atención. Esto es desesperante cuando estamos acostumbrados a vivir enfocados en la venta del día, la sonrisa al cliente para que nos compre, el post en Facebook para obtener prospectos y así. No puedes contratar a alguien que vaya a tener más interés que tú en conseguir capital, talento y atención para tu compañía pero sí puedes conseguir gente que atienda a los clientes, que te ayude con FB, que cobre, que coordine a los proveedores y etcétera. Nadie lo va a hacer tan bien como tú al principio y jamás serán perfectos como quisieras, pero con que ejecuten al ochenta por ciento de la forma en que lo requieres, eso es genial. Comienza por no ser quien abre y cierra el local. Comienza por no ser quien cuenta el dinero del día. «Es que me van a robar», «es que van a llegar tarde». Claro. La recompensa viene cuando a cada uno de los «es que» que te atacan con la ansiedad le encuentras soluciones como instalar cámaras, tener reportes automatizados, sistemas de cobro seguros y demás. Cuando empieces a dominar asuntos de este estilo que quitan tiempo y realmente no son estratégicos, estarás en la ruta de adquirir mentalidad empresarial. El siguiente paso es no ir un día al trabajo y medir el resultado. Luego no vayas tres. Después desaparece una semana. Ve al azar. Pasa más tiempo en eventos y reuniones que en cuidar cada corte de caja. ¿Da miedo? Claro. Hay que dejar que ciertas cosas malas pasen para lograr otras geniales. Así funciona esto.

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