Comienza ya.

Estudiando su experiencia de usuario, visité el sitio web de Netflix desde mi computadora sin haber ingresado las credenciales de nuestra cuenta familia y desde un navegador que sólo uso para tests en modo privado. La página de la empresa me ofreció una prueba gratis de treinta días. Interesante que cuando accedí desde Safari, Opera, Chrome y Firefox en dos iPhones, me invitó directamente al proceso de suscribirme con un «COMIENZA YA». Mi hipótesis es que con muchos años de pruebas A/B a cuestas, la compañía ha aprendido que los usuarios de escritorio requerimos mayor convencimiento para ser convertidos a clientes mientras que al mismo tiempo han descubierto una especie de fuerte correlación entre los dueños de smartphones de alta gama y los hábitos que hemos desarrollado para compras impulsivas. Tiene sentido ser más directo en un pequeño display. Piensa que no es un comportamiento natural lanzar nuestro browser en una pantallita para navegar a placer y sin rumbo. Lo hacemos principalmente con un propósito bastante específico. Si ya me tomé la molestia de teclear triple doble u punto netflix punto com en la barra de direcciones, las probabilidades de que ya ya ya quiera contratar el servicio son bastante altas, ¿para qué hacerme dar más vueltas con periodos de pruebas gratis? Conecto esto con mi travesía para comprar una bonita planta en un vivero de la ciudad. El joven hablaba en términos de «sí, se la podemos llevar a su casa pero tiene un costo», «sí, se la podemos dar con la maceta, pero eso ya tiene otro costo» y así, hablaba de los costos a diestra y siniestra (técnicamente debió haber dicho «precios», pero bueno). Evalúa bien, querido joven: estoy con mi esposa una tarde de fin de semana en esta tienda especializada ubicada en una zona de clase media alta. Llegamos en un vehículo que indica que existe cierto poder adquisitivo. Usualmente las parejas no vamos a pasear a estos lugares porque estemos aburridos en casa ni llegamos esperando que los servicios o características adicionales sean gratis. La intención de compra cuando comenzamos a hacer preguntas con los dos pies adentro del local es astronómica. Si eres el tipo que está vendiendo, no sabotees el proceso. Si eres el dueño de un negocio en este estilo, entrena a tu gente a que no sabotee el proceso. No es coincidencia que los principios digitales y presenciales para evaluar y convertir a los prospectos tengan tanto en común. Que tu programador o vendedor no apliquen su mentalidad limitada en el recorrido de nosotros los que ya ya ya queremos hacer transacciones contigo.

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