Batallas contra el shock de la pobreza.

¿Qué problemas estás resolviendo? ¿El de llegar temprano a la fila de los boletos para el próximo partido y hacer que tus amigos se pongan de acuerdo para que te digan cuántos van a querer? ¿El de conseguir los nuevos rines espectaculares para tu automóvil? ¿El de que es 24 de Diciembre y tienes que estrenar ropa? ¿El de que hay que aprovechar este fin de semana la venta nocturna con los ocho mil meses sin intereses en tu tarjeta de crédito? ¿El de estar conectado en el segundo que activen la venta de las entradas para el próximo fantástico concierto de la megaestrella mundial que vendrá a la gran ciudad? ¿Que el nuevo presidente de Estados Unidos hoy dijo otra cosa y tienes que emitir tu opinión al respecto?

Resuelve otro tipo de problemas.

Pregúntate por qué siempre te falta el dinero. Cuáles son esas condiciones que te están posicionando cíclicamente en ese punto de desventaja. Pregúntate por qué tu círculo de amistades no te ha elevado. Pregúntate por qué las personas exitosas en lo emocional, monetario, social y profesional no te están buscando constantemente. Pregúntate de dónde están sacando sus ideas. Pregúntate qué están haciendo diferente. Pregúntate por qué no lo estás haciendo así. Pregúntate cuáles son esas cosas que crees que son verdades inamovibles sólo porque te las has taladrado a ti mismo así por muchos años.

Pregúntate si realmente te estás enfocando en los problemas que importan.

Imagina a dos tipos lado a lado dibujados en una hoja de papel. Cada uno está apoyado sobre cajas. La calidad de vida de uno de ellos es fantástica. Viaja. Conoce. Comparte. Tiene un grupo de personas geniales a su alrededor. Está en buena condición física. El otro no. El que tiene lo que tú aún no está parado sobre cajas etiquetadas como «diversificación», «audacia», «relaciones poderosas», «ejercicio», «enfoque», «largo plazo», «libros», «ejecución», «proyectos», «inversión», «compras estratégicas». El que no está en donde podría estar tiene las etiquetas contrarias: «una sola fuente de ingresos», «relaciones para divertirse nada más», «relajación constante», «saltos de una idea a otra cada dos segundos», «cautela», «cortoplacismo», «entretenimiento extremo», «parsimonia», «pláticas de horas y días para al final no hacer nada», «ahorro», «compras banales constantes».

Esto es duro, pero es cierto: la pobreza económica es la suma de pobreza emocional + psicológica + física + intelectual.

Comienza a atacar cada una de este tipo de pobrezas individualmente.

La pobreza emocional disminuye – y la puedes eliminar – analizando a tu círculo y tomando decisiones duras al respecto. Duras, duras, duras. Sé elegante. Elegante y duro.

La pobreza psicológica disminuye – y la puedes eliminar – analizándote fríamente a ti mismo y tomando decisiones duras al respecto. Aquí sé tu mejor amigo y di lo que sabes que te tienes que decir pero con cariño. Suena cursi, pero tampoco se trata de darte latigazos emocionales.

La pobreza física disminuye – y la puedes eliminar – saliendo a hacer lo que tienes que hacer: kayak, ciclismo, gym, alpinismo, natación, pesas, correr, volleyball, fútbol americano, etcétera. Pero hazlo bien. Tu cuerpo tiene que acompañar a tu mente en estas decisiones duras.

La pobreza intelectual disminuye – y la puedes eliminar – cuando eres capaz de ignorar el noventa y nueve por ciento de las cosas que todo el mundo habla para enfocarte en el uno por ciento que los sabios, multimillonarios, exitosos, estadistas y filósofos consagrados nos quieren compartir en sus libros clásicos con fórmulas probadas.

Carlos Slim dio una conferencia de prensa hace unos días.

Los reporteros presentes mostraron su pobreza intelectual con preguntas tristes y limitadas. Cuando tienes al tipo más rico del mundo que es un lector consagrado y mecenas del arte más exquisito de la humanidad, pregúntale cosas elevadas por el amor de Dios. Slim habló de Alvin Toffler y su prospectivismo. Slim habló de libros. Y puedo apostarte lo que gustes que ninguno de los allí presentes ha leído jamás «Future Shock» ni «The Third Wave», obras cumbre a las que el ingeniero se refirió veladamente al mencionar los grandes cambios que estamos viendo de la civilización actual.

Yo sé que entiendes.

O tal vez no.

Pero si lo quieres entender, ese ya es un gran paso adelante.

No silbes como los reporteros lo hicieron ante la pregunta final que apareció en el mapa de ese evento – la única con vestigios interesantes. Eso sólo demuestra tu poca estatura intelectual.

Tengamos estatura intelectual.

Resolvamos problemas de calidad. Problemas que nos pongan en posición de ventaja.

Haz una lista de las cosas que atacan tu mente y pregúntate sin piedad: ¿resolver esto me va a dar una mejor calidad de vida? ¿En serio? Luego filtra. Y ejecuta.

Y verás la magia emerger poco a poco.

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