Acciones pasivas.

Tenemos que poner apellidos al sustantivo «acción». No hacerlo nos puede llevar a caminos engañosos como «admirar», por ejemplo. Admirar es una acción, pero es una pasiva. No construyes realmente nada con el hecho de admirar a ese autor, actor, jugador, político, etcétera. Tú no quieres emocionarte con acciones pasivas como admirar —que por cierto es primo de soñar. Tú quieres copiar, replicar, emular lo que aquellos que están allá donde te encantaría estar ya han ejecutado con éxito. Las «acciones activas» duelen por el obvio esfuerzo que tenemos que invertir en ellas. «Estudiar» es otra acción pasiva. No sé si recuerdes el contenido que estudiaste para el examen de la cuarta unidad de biología de segundo año de secundaria. Mejor ejecuta. Haz micro-experimentos. No hay manera genuina de aprender (que es a lo que realmente deberíamos aspirar) más que ejecutando. Otra acción pasiva es solicitar opiniones sobre tu arte, desempeño, idea. Mejor esculpe tu realidad lanzando al mundo lo que tienes que lanzar especialmente si no te sientes seguro de ello. Entrénate masoquistamente a vivir con incertidumbre en cada propuesta que le hagas al universo. Y entiende que pedir opiniones «para estar seguro» es básicamente una excusa social para justificar nuestros miedos en lugar de ponernos a hacer lo que tenemos que hacer. No traiciones a tu potencial gran avance emocionándote con la vida y ejecución de otros para quedarte varado ahí, en la etapa del entusiasmo sin navegar hacia tu creación personal. Y sí, es cierto: TODO lo que intentes para subir de nivel será mediocre y se sentirá ridículo en el inicio. ¿Y? Esto es fácil de atacar: los que están arriba van a aplaudir, entender y promover tu esfuerzo. Los que no se animan, buscarán eso, desanimarte. ¿A cuál audiencia le vas a dar más peso emocional?

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